Desde la construcción de las primeras rasparaduras en el año 1949, hemos empezado a diseñar nuestras propias máquinas para las herramientas engranadas, para garantizar el máximo estándar de cualidad. Actualmente unas de esas máquinas representan un enorme soporte para nuestra filosofía; nos permiten de aventajar parcialmente lejano nuestra competencia relativo a su cualidad.
Unas de esas máquinas, como las rectificadoras, son disponible para nuestros clientes y los permiten el rectificado confortable, cualitativo y eficiente de sus herramientas en sus propias sucursales.